Al parecer, los directivos de Mercadona siguen boquiabiertos con los resultados del hipermercado de Can Bellotera y llevan así desde la inauguración. Su primer centro en la isla no sólo ha superado todas las expectativas, sino que además bate récords, al constituirse a las pocas semanas de entrar en funcionamiento como el que más vende en España, con una ventaja considerable sobre el segundo clasificado.

Ante el fervor demostrado por los ibicencos y los cientos de miles de turistas que coexisten con nosotros en temporada, no debe sorprender que la empresa valenciana pretenda plantar hipermercados por toda la isla. De momento, hay previsto un nuevo establecimiento en Puig d’en Valls –salvo que lo impidan los inesperados hallazgos arqueológicos aparecidos en el lugar–, y otro más en Sant Antoni, cuyas obras empezaron hace unos días. Para su realización, el Consistorio realizó las pertinentes modificaciones en el Plan General de Ordenación Urbana, con una destreza inusitada. Hay previsto, asimismo, otro hipermercado en el entorno de Santa Eulària.

El proceso de colonización comercial que se avecina no deja de ser una cuestión peliaguda. Valga como ejemplo la encuesta que este periódico publica en su portada digital y que demuestra lo dividida que está la sociedad pitiusa. Al internauta se le pregunta su opinión sobre el establecimiento de grandes superficies en la isla. El resultado, por ahora, no puede ser más ilustrativo: el 44,2% opina que es una ventaja para el consumidor; el 44,6% que perjudica mucho a los pequeños comerciantes y el 11,2% que algunos comercios tendrán que adaptarse para competir.

Se dice que Mercadona viene a ser como Atila, que allá donde llega no vuelve a crecer la hierba. Como consecuencia inmediata de su aterrizaje, muchos comercios pequeños y medianos padecen una hemorragia de clientes y un porcentaje acaba cerrando. Pero, por otro lado, hay que reconocer que en la isla los productos se han encarecido de forma desmesurada y algunas de estas ‘modestas’ tiendas se han acostumbrado a cobrar unos precios excesivos, “turísticos”, que agobian a la clase media pitiusa.

Ésta, no nos engañemos, percibe unos salarios inferiores a los de buena parte del país y, sin embargo, convive con unas tarifas disparatadas en vivienda, transporte, combustible, productos de primera necesidad, etcétera. En este contexto de inflación perpetua, Mercadona ha desembarcado con una lista de la compra más económica, idéntica a la de sus establecimientos peninsulares. No ha recurrido al manido argumento de la insularidad para recetarnos la dosis habitual de agravio comparativo.

Es de justicia que los ibicencos podamos adquirir productos básicos a precios coherentes, pero también debemos velar por nuestro tejido económico y evitar abocar a la ruina a cientos de familias pitiusas que, obviamente, no pueden competir con este gigante. Los daños colaterales de esta liberalización de precios, además, no pueden atribuirse a una sola fuente. En la isla hay otras marcas transnacionales, como Lidl, Ikea o Decathlon, cuyos beneficios tampoco se quedan en la isla. Bajo mi punto de vista, el consumidor pitiuso, a día de hoy, ya tiene lo que demandaba: una selección de grandes superficies donde comprar más barato. Plantar un hipermercado en cada esquina constituye, por tanto, un riesgo innecesario que puede acabar haciendo añicos nuestra frágil economía y forma de vida.

Artículo publicado en el diario Última Hora Ibiza

2 Responses to “Mercadona, ¿cuantos más mejor?”

  1. BOICOT!!! a las grandes superficies que se llevan el dinero fuera

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  2. Creo, no, estoy convencido de que no podría estar mas de acuerdo contigo, Xescu.

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