Aún sigo asombrado: 1 de cada 10 de los pitiusos que este domingo fueron a votar, lo hicieron por un partido inédito y absolutamente desconocido para buena parte del 90% restante. Ante este giro insólito del arco político local, surgen dos preguntas clave que por ahora no tienen respuesta: ¿qué número de votos habría obtenido esta nueva formación llamada ‘Podemos’ de haber disfrutado de un mayor protagonismo en los medios? ¿Cuántos de quienes se abstuvieron harían hoy lo mismo de haber conocido su existencia?

Este resultado, inconcebible hace 48 horas –las encuestas han vuelto a estrellarse estrepitosamente–, ha dejado cariacontecidas a las agrupaciones políticas de Eivissa y Formentera. Varias de estas formaciones, sobre todo las más importantes, se asoman a un abismo de inseguridad y afrontan una refundación imprescindible, si no quieren precipitarse al vacío.

Buena parte, al igual que los ciudadanos, andan tratando de dilucidar por qué un partido prácticamente fantasma, que no contaba para nadie, se ha erigido en triunfador y ha adelantado por la izquierda a otras formaciones minoritarias que anhelaban una victoria apoteósica, en lugar de un resultado modesto. UPyD e IU son, en este sentido, los principales damnificados.

La mayor virtud de esta nueva alternativa ha sido diseñar una campaña electoral en un tiempo récord, con unos mensajes políticos directos y de gran calado social. Han sido capaces de movilizar a los jóvenes de izquierdas; los mismos que desde hace un tiempo habían renunciado a votar, y lo han logrado desde los círculos universitarios, las redes sociales, el boca a boca y tácticas de guerrilla electoral que parecían extintas. Yo, por ejemplo, he recibido en toda la campaña sólo dos folletos electorales. Ocurrió en la península, en el Metro de Madrid y en una céntrica plaza de Gijón, con pocos días de diferencia, y ambos pertenecían a Podemos. Uno de estos pasquines, incluso, se ha constituido como metáfora de hasta qué punto la ilusión es capaz de sustituir a la ausencia de medios: estaba fotocopiado.

El éxito de este partido, sin embargo, hay que atribuírselo a un puñado de factores clave con los que, en conjunto, no ha podido competir ninguna otra formación: mayor democracia interna, sin hastiar a su electorado con continuas y feroces batallas intestinas; la posibilidad de hablar alto y claro de la corrupción y los abusos de la clase política sin que nadie les responda que se apliquen el cuento, y la libertad ideológica para atizar sin miramientos a la banca, el gran íncubo para las familias españolas. Un partido político que, además, brota de la frescura de la calle y no de la escisión de otro. Veremos si el aroma a nuevo resiste hasta las próximas elecciones.

Pero el giro político que sitúa a Podemos como la tercera fuerza política de las Pitiüses no es la única sorpresa. Aún más destacado resulta el estrepitoso descalabro del Partido Popular y del PSOE, que han pasado de representar al 88% de los pitiusos en las anteriores europeas, a sólo recibir el apoyo del 55%; 33 puntos menos. El batacazo socialista, ya castigado hace cinco años, ha sido monumental, pero el del PP es incluso peor. Pasa de rozar la mayoría absoluta a no alcanzar el 30%. Y en frente, un arco político compuesta casi exclusivamente por partidos de izquierdas.

Ahora, previsiblemente, los aparatos de los grandes partidos pondrán toda la carne en el asador para minar la credibilidad de un enemigo que hasta ahora no era tal. Y también está por ver si esta nueva fuerza dispondrá de suficiente músculo social para elaborar listas propias con protagonistas creíbles en buena parte de los municipios y comunidades. De ser así, Balears, vistos los resultados, será uno de sus objetivos prioritarios. De lo que no cabe duda es que este tsunami político obliga a todo el mundo a ponerse las pilas, a centrarse en la renovación y a dar respuesta a los anhelos y necesidades de los ciudadanos,  por encima de intereses partidistas. Ya era hora.

Artículo publicado en el diario Última Hora Ibiza

One Response to “De repente, un tsunami”

  1. Si Xescu ya era hora.
    Añado a lo que has comentado con brillo, algo más , si los resultados electorales fueran de las autonómicas o municipales, gran parte de los patriarcas, de mayorazgos y albaceas de otros anteriores, habrían sido borrados de su coto particular. No imagino peor escenario que el que espera seguro, porque si ahora cambian, los que han perdido el voto, y lo hacen a otro sentido es evidente que lo que hacían sabía que no estaba bien. Luego si lo hecho no estaba bien y ahora enderezan el rumbo es que no tenían ninguna certeza de su trayectoria y que como cometas van al aire de popa..
    Imagino otra vez que haya varios partidos en la isla y los periódicos recojan noticias que ahora, a la voz de su amo, las tienen en cuarentena. ¿O acaso descubro la pólvora si digo que desde que el PSOE se fue del Consell la información periodística está filtrada con coladores atomizados…? Es evidente que los periodistas se tienen que alimentar, y aunque tengan que tragar árnica, la noticia publicada no es la noticia pública sino la voz de su amo…
    El primer beneficio si las municipales hubieran sido el pasado domingo, es que varioss titulares aclararían el avinagrado o aceitoso mentidero que sazonan o aderezan ensaladas noticieras …

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