Abandonar el patrimonio

27 diciembre, 2013Xescu PratsSin categoría

La primera vez que visité el acueducto de S’Argamassa, en Santa Eulària, fue hace pocos años. Aunque estaba informado de su lamentable estado de conservación, contemplar semejante tropelía contra el patrimonio me hizo sentir indignación y vergüenza de ser ibicenco. En los tiempos de la Eivissa sin ley, cuando casi toda la costa aún era un paraje virgen, a alguien se le ocurrió la idea de construir un hotel en la orilla de la playa de S’Argamassa, junto al acueducto romano que discurre en perpendicular al mar.

El establecimiento no es que esté cerca, sino que parte de sus instalaciones literalmente se apoyan sobre esta infraestructura del siglo I después de Cristo y, cuanto más, se alejan un par de metros. Muchas habitaciones lo sobrevuelan hasta el punto de que se pueden comer pipas en su terraza y arrojar las cáscaras al interior del canalón romano de piedra.

El acueducto de S’Argamassa tiene unos 300 metros de largo y conforma, junto con las ruinas de un depósito impermeabilizado con yeso, los restos una antigua piscifactoría, según interpretan algunos historiadores. Es probable que aquí se produjeran filetes de pescado en salazón para su exportación y la popular salsa ‘garum’, un condimento romano que se elaboraba con restos y vísceras de pescado, aceite, vinagre y otros ingredientes.

Estamos,probablemente, ante el monumento más importante de época romana que posee Eivissa y un lugar idóneo para explicar este periodo de la historia pitiusa. A corta distancia, en Es Canal d’en Martí, también se hallan los restos de una factoría de tinte púrpura, que se producía con caracolas de mar.

Hace unos días, Pep Tur publicaba en Última Hora un amplio reportaje acerca del deficiente estado de conservación del monumento y su inminente restauración, que incluye la demolición de las instalaciones del hotel que se apoyan sobre el acueducto. La intervención, asimismo, ha permitido a los técnicos realizar un estudio a fondo, que seguro arrojará luz y dará o quitará razón a los historiadores. Con su resultado, el monumento será musealizado, conformando un nuevo atractivo turístico y cultural. Hay que felicitar por ello a la Conselleria de Cultura de Eivissa y al Ayuntamiento de Santa Eulària. Mejor tarde que nunca.

Una buena noticia que constituye una oportunidad para reivindicar un proyecto más ambicioso que unos simples carteles; la posibilidad de un espacio museístico que interprete el periodo romano de la historia de Eivissa y ofrezca información de todos los yacimientos y la historia pitiusa vinculada a esta etapa.

Por desgracia, este monumento no es el único tradicionalmente olvidado. Tenemos muchos ejemplos, dos de ellos muy significativos: El poblado fenicio de Sa Caleta (Siglo VIII a.C.), abandonado tras una verja oxidada pese a ser Patrimonio de la Humanidad, y SesFeixes, un sistema árabe de regadío por capilaridad único en el mundo. Ambos serían enclaves perfectos para explicar otros dos momentos esenciales de nuestro pasado: los tiempos fenicios y la etapa musulmana.

Existen numerosos lugares del mundo donde, con el argumento de ruinas menos importantes, se han erigido impactantes centros de interpretación que se constituyen en potentes atractivos turísticos, visitados todo el año. Resulta inexplicable que en Eivissa seamos incapaces de sacarle mayor partido a nuestro patrimonio.

Artículo publicado en el diario Última Hora Ibiza