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La liebre la acabó de levantar el propietario y fundador del grupo Pachá, Ricardo Urgell, en una entrevista que publicaba hace dos domingos Diario de Ibiza: La venta de una de las mayores compañías de la isla, con negocios tan influyentes como la discoteca Pachá, el cabaret Lío y los hoteles Pachá y Destino, además de otras salas de fiestas y franquicias repartidas por el mundo, está a punto de cerrarse por 350 millones de euros. Cuando se rubrique, se convertirá en la mayor operación de compraventa que hayan visto las Pitiüses a lo largo de su historia.

Esta era, sin duda, la exclusiva más importante que lanzaba el veterano empresario de la noche ibicenca –su grupo está a punto de cumplir 50 años–. Sus respuestas, sin embargo, incluían una colección de perlas y dobles sentidos que obligaban a la relectura entre líneas, amén de algunas contradicciones.

De estas últimas, la más descarada era su crítica vehemente a la Ibiza de los decibelios. Decía el empresario, sin cortarse, que en la isla “el ruido debería de estar controlado y hacerse en espacios legales; no puede ser que haya música por todas partes”. Horas después de publicarse la entrevista, su hotel-discoteca de Cap Martinet fue nuevamente denunciado por la Policía Local por exceso de volumen. Los vecinos de la zona están hartos de llamar a la policía porque, según afirman,las fiestas sin licencia se organizan por docenas cada temporada.

Aunque resulta patético, viene a ser más de lo mismo.A lo que no estamos tan acostumbrados es a transacciones del calado de esta que se avecina. Quienes las siguen de forma habitual saben que estas negociaciones de compraventa son como una interminable partida de ajedrez, en la que cada movimiento vale millones y donde el jaque mate se logra por agotamiento. Pese a que la venta está prácticamente cerrada, Urgell reconocía que le cuesta mucho desprenderse de la niña de sus ojos y no descartaba que fuera a echarse atrás en el último momento.

Los enviados especiales del emporio comprador apenas tardaron unos días en salir a la palestra y se dejaron fotografiar estrechando manos en los ayuntamientos, donde además anunciaron nuevas inversiones. Pero, ¿quiénes están detrás de la compra del grupo Pachá? Uno podría sospechar del ‘archienemigo’–el grupo Fiesta–, del que Urgell se suele quejar porque se le permite en Platja d’en Bossa lo que aél se le impide en Cap Martinet –con poco éxito, visto lo visto–. De esta forma, la hotelera pitiusa podría presumir del restaurante más caro, la pantalla mas grande y ahora también la mayor operación de compraventa.

Ocurre, sin embargo, todo lo contrario. El ‘archienemigo’, de intervenir en la operación, sería para torpedearla en la medida de lo posible y evitar que se estableciera en la isla un competidor de tanto peso. Tras el negocio aguarda un fondo de capital riesgo llamado Trilantic Capital Partners, que algún medio de la prensa nacional califica de “fondo buitre” porque lo crearon en 2009 cinco ex socios de Lehman Brothers. El nombre probablemente les suene. Es la misma financiera que se erigió en reina de las hipotecas basura y cuyo colapso fue la espoleta que detonó la crisis mundial que aún arrastramos. En todo caso, lo único que por el momento se sabe de Trilantic es que ha invertido unos 8.000 millones de dólares en empresas de todo el mundo. En España, controla una importante cartera de acciones en Talgo y Port Aventura, y en Euskatel dio un pelotazo de casi 400 millones de euros al comprar acciones antes de la salida a bolsa de la compañía.

En Ibiza, en torno al sector turístico,conviven todo tipo de perfiles empresariales, pero mayoritariamente pymes familiares con raíces y otros intereses en la isla. Aunque se ven obligadas a compartir el tablero de juego una variedad inusitada de piratas,son propensas a reinvertir en Ibiza y a retener aquí los beneficios que generan. Ahora se suman a la partida estos fondos de riesgo, que se caracterizan por ejecutar operaciones rápidas en busca de beneficios inmediatos. Y con movimientos del calado de la compra del Grupo Pachá, el efecto mimético está asegurado. Podemos apostar a que vendrán más…

El portavoz de la compañía, en su periplo municipal, ya ha anunciado que “el cambio no será a peor para nadie, sino mejor a todos los niveles”. ¿Palabra de fondo buitre? El tiempo lo dirá. En todo caso, el desembarco de este tipo de compañías supranacionales, que operan sin prestar atención al contexto y que se llevan los beneficios a otra parte, sobre todo produce escalofríos.

Artículo publicado en las páginas de Opinión de Diario de Ibiza

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